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Las mujeres pequeñas
Para qué valen
Para tapón de alcuza
Cuando se sale.
Vale más onza que libra
Y en algunas ocasiones
Vale una mujer pequeña
Más que los zangaluchones
Vale más un labrador
Aunque se llene de tierra
Que doscientos oficiales
Aunque se vistan de seda
Ninguna quiere a su suegra
Yo a la mía si la quiero
Porque ha criado a su hijo
Para darme a mi consuelo.
-o-
Yo se lo pedí a mi novia
cuando venía de lavar
y la puñetera dijo:
¡fresco lo quieres pillar!
Todos los enamorados
se enamoran en el baile;
yo me enamoré de ti
yendo a por agua una tarde.
-o-
Si este libro se perdiera,
como puede suceder,
no es de rico ni de pobre
ni de conde ni marqués,
que es de un(a) niñ(o/a)
que a la escuela va a aprender.
Si quieres saber su nombre,
aquí abajo lo pondré: |